La cadena de suministros afectada en la actual guerra tecnológica

Publicado por Ernesto Doudchitzky on Oct 28, 2020 4:07:19 PM

La guerra por la supremacía tecnológica entre Washington y Beijing, que comenzó en 2016 con las sanciones a ZTE, tomó un impulso inesperado al tiempo que se extendía por el mundo la pandemia del Covid19. En el último año, Washington revisó tres veces sus reglas de exportación con el propósito de limitar la influencia de Huawei en el mundo.

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Estas medidas han afectado a proveedores tanto de China como de Estados Unidos. La Entity List, que determina las licencias de exportación para empresas estadounidenses, agregó este año 70 empresas de tecnología que deben pedir permiso para exportar a China. Pero ahora esta presión se está extendiendo a proveedores no estadounidenses.

La mayoría de estos proveedores son de Taiwán, Corea del Sur y Japón. Gracias a la alianza comercial EEUU-China, estos tres países han construido en los últimos veinte años una relación comercial con China de la cual difícilmente puedan desprenderse sin importantes consecuencias económicas. Y Washington está empezando a exigir que lo hagan.

La idea de poner límites a la sofisticada cadena de suministros de alta tecnología que ha construido China en los últimos veinte años era impensable hasta hace muy poco, pero hoy en día empresas como Apple y Google están empezando a ver opciones en Vietnam, India, Malasia y Tailandia. Sin embargo, no llevará poco tiempo poder equiparar la eficiencia lograda en China, donde -por ejemplo- se construyen 200 millones de iPhones por año.

 

Taiwán es hoy el centro del dilema que plantea la nueva política estadounidense. En esta isla, que China considera una parte rebelde de su territorio, se concentran grandes empresas que proveen tanto a China como a Estados Unidos. Desde Taiwan Semiconductor Manufacturing -el mayor fabricante de chips del mundo- hasta Foxconn –que tiene más de dos millones de empleados y es el principal proveedor de Apple. Estas dos empresas abastecen a Apple, Microsoft, Google, Amazon, Qualcomm, HP y Dell, pero también a Huawei, Lenovo, Xiaomi, Alibaba y Oppo. Y hoy la administración Trump le está exigiendo a Taiwán que escoja de qué lado quiere estar.

Recientemente Taiwan Semiconductor Manufacturing anunció la próxima apertura de una fábrica en Estados Unidos. Algunos analistas han sugerido que fue negociada con Trump a cambio de permitirle a la empresa abastecer a Huawei, que espera aún ocho millones de chips de un pedido de casi 16 millones para este año.

En el pasado mes de septiembre Estados Unidos armó un encuentro en Taipei con representantes de la Unión Europea, Canadá y Japón, para presionar públicamente con el fin de que tomen distancia de Beijing. Pero no es simple la decisión para las grandes compañías tecnológicas que no solo destinan gran parte de su producción a China, sino que también ven ese mercado como el de mayor potencial de crecimiento. 20% de las ganancias de Apple provienen de China, casi el 25% del beneficio de Intel también proviene de China, así como el 60% de las ventas de chips de Qualcomm.

Foxconn, que produce sobre todo en China, ha empezado a abrir fábricas en países del sudeste asiático pero su dueño, el multimillonario y poderoso Terry Gou, ha dejado claro que no piensa escoger un bando. Apple, por su parte, sigue jugando a dos bandas, buscando proveedores alternativos pero al mismo tiempo enfocada en el crecimiento de su mercado chino.

Por otra parte, la producción de chips de alta calidad es potestad de Estados Unidos en su casi totalidad, por lo que las compañías más innovadoras dentro de la cadena de suministros están prácticamente obligadas a obtener la licencia del gobierno de USA.

Hasta ahora Beijing no se ha manifestado públicamente sobre esta situación pero algunos empresarios han admitido reuniones con autoridades. Y se sabe que las grandes fábricas pertenecientes a empresas extranjeras son supervisadas permanentemente por personal del Partido Comunista chino.

El pasado 19 de septiembre, China anunció la creación de su propia versión de la Entity List, donde se penalizará a las empresas extranjeras de tecnología que “amenacen la seguridad nacional”. En el comunicado no se nombra a ninguna empresa en específico. Sin embargo, un artículo publicado en el Global Times, que es el órgano oficial del Partido Comunista, señala que las empresas que están en peligro de ser penalizadas por el gobierno chino serían Apple, Qualcomm, Cisco Systems y Boeing.  

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