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Los próximos hackers serán robots

By Yuri Doudchitzky - Autor invitado

En los primeros días de mayo  la refinería Colonia Pipeline, que distribuye petróleo a ocho estados de Estados Unidos, fue hackeada por un grupo autodenominado Darkside. Durante tres días hubo escasez de petróleo en la región.  La empresa decidió de inmediato pasar a trabajar off-line y pagar lo que solicitaban los hackers para evitar mayores problemas. DarkSide tiene su sitio web dentro de la DarkWeb (parte de internet sin acceso público). Allí comunicaron que no tienen fines políticos y no quieren crear problemas, sólo quieren el dinero. Toda la inteligencia del gobierno norteamericano aún no ha podido dar con los hackers. Los hackers cobran en criptomonedas y éstas no son reguladas por el sistema financiero internacional que controla Estados Unidos.

Pipeline es sólo una de las decenas de empresas que han sido hackeadas por DarkSide y DarkSide es sólo uno de los grupos de hackers que navegan por internet. Lo cierto es que a medida que las empresas y los gobiernos dependen cada vez más de internet para funcionar y crecer, los hackers y el hackeo seguirán creciendo. 

Sabemos que el trabajo de hackers (aparentemente rusos) determinó en gran medida el triunfo del Brexit y de Donald Trump en las elecciones (el 20% de los comentarios en redes sociales en las elecciones estadounidenses de 2016 provenía de cuentas falsas). Una investigación del Instituto de Internet de Oxford de 2019 encontró que se estaban utilizando bots para difundir propaganda disimulada en 50 países. Arabia Saudita difundió decenas de miles de mensajes de apoyo al rey, después de que la CIA lo acusara de haber sido el autor intelectual del asesinato del periodista disidente Khashoggi. 

Hoy en día miles de organizaciones y empresas –especialmente pequeñas y medianas- están siendo hackeadas constantemente. El trabajo remoto, debido a la pandemia, ha facilitado en gran medida la acción de los hackers, quienes toman la data (actualmente convertida en el principal commodity) y exigen una recompensa para no hacerla pública o para no dañar el sistema. 

El término “hacker” surge con internet pero en realidad se denomina un fenómeno que existe desde siempre, que es el de aprovechar las debilidades de un determinado sistema para sacar provecho propio. Por ejemplo, los bancos y otras entidades financieras siempre se han dedicado al hackeo. Aprovechando lagunas en el sistema financiero internacional, mueven el dinero y hacen operaciones con las cuales consiguen enormes ganancias. Y muchas veces sin hacer algo ilegal, solo aprovechando las debilidades del sistema. Por ejemplo los llamados “paraísos fiscales”. El año pasado Donald Trump no pagó impuestos en Estados Unidos porque hackea el sistema tributario.

Todo software contiene defectos, comúnmente llamados “bugs”. Son errores de especificación o de programación que ocurren en el proceso de creación del software. Puede parecer extraño pero los softwares actuales presentan cientos y hasta miles de “bugs”. Estos defectos están en todo el software que usamos a diario en cualquier dispositivo digital. Uno no los ve pero están ahí. En el lenguaje de seguridad computacional se llama vulnerabilidades.

Cuanto más complejo es un sistema, más puntos flojos presenta y mayores son las posibilidades de ser hackeado. Y es por eso que el hackeo no hará más que crecer con el crecimiento del mundo digital.

El cerebro humano es un complejo sistema de relaciones, tal vez el más complejo que se conozca. Y es por eso es el sistema más fácil de hackear. De ahí el éxito de la propaganda y la publicidad. Los humanos nos sentimos muy orgullosos de nuestra inteligencia, pero el cerebro humano es un inmenso colador.

Cientos de millones de personas creen que el comunismo es el sistema político más justo y más igualitario a pesar de que está suficientemente demostrado que es el más represivo y el que genera más pobreza. Cientos de millones de consumidores siguen comprando bebidas industriales endulzadas a pesar de los innumerables estudios científicos que demuestran que son la principal causa de la diabetes que afecta a 600 millones de personas. La propaganda y la publicidad son hackers del cerebro humano.

En el pasado mes de abril una investigación de la Universidad de Georgia que involucró a 1500 voluntarios, determinó que los humanos confían más en un bot que en sí mismos o en otro humano. A cada persona se le iba mostrando fotos donde había grupos de personas y debían contar la cantidad de personas. A medida que iba aumentando la cantidad de personas se hacía más difícil contar y tenían la opción de  marcar la cuenta que había realizado otro participante o la que había realizado el bot. La inmensa mayoría elegía las respuestas del bot. 

Hace unos días el Centro para la Gobernanza del Cambio de la Unión Europea realizó una encuesta que incluyó a 2769 europeos, donde preguntaban si en el próximo parlamento europeo elegirían a un político o a una inteligencia artificial. El 51% de los encuestados prefirió la inteligencia artificial. La mayoría de ellos fueron jóvenes de España, Italia y Estonia; los países donde menos desarrollada está la inteligencia artificial. En otra encuesta en China el 75% de los consultados prefirió a una inteligencia artificial sobre un político para formar parte de la Asamblea Popular.

No cualquier persona puede ser un hacker, hace falta un cerebro especial para detectar errores entre millones de líneas de código. De hecho muchos diseñadores de software así como muchos hackers, tienen el síndrome de Asperger, al igual que Elon Musk, fundador de Paypal, SpaceX y Open AI.  

De ahí que el hackeo humano tiene un límite cuantitativo. Sin embargo para un bot desarrollado conseguir un error entre millones de líneas de código podría ser una tarea relativamente sencilla. Y cuando los bots empiecen a hackear, el hackeo crecerá exponencialmente. Una de las actividades más lucrativas del futuro próximo será, sin lugar a dudas, la Ciberseguridad. ¿Podrá el cerebro humano vencer a un robot hacker? Seguramente serán necesarios robots que se dediquen a detectar y desactivar robots hackers.

Actualmente el hackeo es el principal conflicto geopolítico. Estados Unidos busca a toda costa que China no pueda desarrollar su red de 5G por temor a que toda la información que circule por esa red termine en manos del Ejército Popular, comandado por el secretario general del Partido Comunista y Presidente de la República, Xi Jinping.

Etiquetas: inteligencia artificial, Tecnología, columna de opinion, ciberseguridad, hack, hackers